«Dos verdades y una mentira» es un rompehielos en el que cada persona comparte tres afirmaciones sobre sí misma —dos verdaderas y una falsa— y el grupo tiene que adivinar cuál es la mentira. No requiere ningún material, funciona tanto con tres personas como con treinta, y lo realmente importante es el proceso de adivinar: los participantes formulan preguntas de seguimiento, descubren cosas sorprendentes unos de otros y se ríen de lo convincente que puede resultar la mentira de un compañero. Lo más difícil es pensar en buenas afirmaciones sobre la marcha, así que no lo intente. Elija entre las más de 100 ideas que figuran a continuación, agrupadas por temas, todas ellas aptas para un entorno laboral.

Cómo jugar a «Dos verdades y una mentira»

Las reglas se explican en treinta segundos. Una ronda completa dura entre dos y tres minutos por persona, por lo que un equipo de ocho personas termina en veinte minutos; también puede dividirse un grupo más grande para que nadie tenga que esperar.

  • Escriba sus tres afirmaciones: cada jugador debe pensar en dos cosas ciertas sobre sí mismo y en una mentira creíble. Anótelas para que la redacción sea la misma cuando le toque su turno.
  • Compartan por turnos: un jugador lee en voz alta las tres afirmaciones en cualquier orden, manteniendo un tono neutro para que nada delate la mentira.
  • Deje que el grupo haga preguntas: conceda un minuto para preguntas de seguimiento. Los mentirosos tienen que improvisar detalles sobre la marcha, y ahí es donde residen tanto la diversión como las pistas.
  • Votación sobre la mentira: todos deben adivinar qué afirmación es falsa: en voz alta, contando con los dedos o en el chat durante una videollamada.
  • Revelación y puntuación: el jugador desvela la mentira. Se otorga un punto a cada participante que haya acertado y un punto al narrador si la mayoría de los presentes se ha equivocado.
  • Vayan turnándose hasta que todos hayan jugado — si son más de diez personas, divídanse en grupos de entre cuatro y seis para que una ronda completa no dure más de quince minutos.

Ideas adecuadas para el ámbito laboral

Afirmaciones sobre el trabajo, la carrera profesional y la vida en la oficina: lo suficientemente concretas como para resultar interesantes, y lo suficientemente inofensivas como para poder utilizarlas en cualquier reunión. Úselas tal y como están redactadas si se ajustan a su caso, o como plantilla para crear las suyas propias.

  • Mi primer trabajo fue fregar platos en la cocina de un restaurante.
  • En una ocasión envié un correo electrónico a toda la empresa que, en realidad, iba dirigido a una sola persona.
  • Presenté mi candidatura para este puesto en dos ocasiones antes de conseguirlo.
  • Nunca he tenido una entrevista de trabajo por teléfono.
  • Una vez me quedé dormido en una reunión… y nadie se dio cuenta.
  • He trabajado en cuatro sectores totalmente distintos.
  • La principal competencia que ahora utilizo en mi trabajo la aprendí por mi cuenta.
  • En una ocasión trabajé en turnos de noche durante un año entero.
  • Antes, mi trayecto diario al trabajo me llevaba dos horas en cada sentido.
  • En una ocasión me entrevistaron en la televisión local sobre mi trabajo.
  • Llevo un año comiendo prácticamente lo mismo casi todos los días laborables.
  • Todavía conservo la primera nómina que cobré.

Ideas divertidas

Pequeñas situaciones embarazosas y afirmaciones extrañas que provocan risa, independientemente de si resultan ser ciertas o falsas.

  • Una vez me quedé atrapado en un ascensor con mi jefe durante una hora.
  • Me han confundido con una celebridad en más de una ocasión.
  • Una vez gané un concurso de karaoke sin conocer la canción.
  • Me quedé fuera de casa dos veces en el mismo día.
  • Una vez fui a trabajar con dos zapatos diferentes y no me di cuenta hasta la hora de comer.
  • Nunca he aprendido a montar en bicicleta.
  • Una vez llamé a mi profesora «mamá» delante de toda la clase.
  • Soy capaz de recitar de memoria una película entera.
  • Una vez le devolví el saludo a alguien que estaba saludando a la persona que iba detrás de mí.
  • Mi tono de llamada no ha cambiado en diez años.
  • Una vez participé en un concurso y gané porque era el único participante.
  • He aparecido en segundo plano en un reportaje de un telediario.
  • El año pasado lloré viendo una película de animación.
  • Sigo sin poder chasquear los dedos.

Ideas para viajar

Viajes, percances y lugares: una fuente inagotable, ya que las historias de viajes son difíciles de verificar y resulta entretenido analizarlas.

  • He estado en más de diez países.
  • Una vez perdí un vuelo porque me quedé dormido en la puerta de embarque.
  • Nunca he visto la nieve en persona.
  • Sufrí una intoxicación alimentaria el primer día de unas vacaciones de ensueño.
  • Una vez atravesé el país en coche sin radio que funcionara.
  • Subí a la cima de una montaña en sandalias.
  • Perdí mi pasaporte el día antes de un viaje al extranjero.
  • He montado en camello.
  • Una vez pasé la noche durmiendo en un aeropuerto.
  • Me pone nervioso volar, pero ya he volado más de cincuenta veces.
  • Sin querer, me uní a una visita guiada a pie en un idioma que no hablo.
  • He nadado en tres océanos diferentes.

Ideas para comer

Todo el mundo come, por lo que todo el mundo tiene una opinión al respecto, lo que hace que las afirmaciones sobre la comida sean fáciles de rebatir y divertidas de defender.

  • Nunca he probado el sushi.
  • Hubo un tiempo en el que cenaba lo mismo todos los días durante un mes.
  • Soy un repostero realmente bueno.
  • No soporto el chocolate.
  • Una vez participé en un concurso de comer chiles.
  • Cultivo mis propias hortalizas.
  • He comido insectos… a propósito.
  • Bebo al menos cinco tazas de café al día.
  • Una vez activé la alarma de humo mientras preparaba unas tostadas.
  • Descubrí que padecía una alergia alimentaria ya de adulto, en un restaurante.

Aficiones, habilidades y talentos ocultos

Las frases que hacen que un equipo se pregunte «¿En serio?»… Los talentos ocultos son la razón por la que merece la pena jugar a este juego.

  • Sé tocar tres instrumentos musicales.
  • Tengo el cinturón negro en un arte marcial.
  • Soy capaz de resolver un cubo de Rubik en menos de dos minutos.
  • Solía formar parte de un grupo musical.
  • Sé recitar el alfabeto al revés.
  • Una vez tejí una manta entera.
  • Sé hacer malabares.
  • He escrito una novela que nadie ha leído.
  • Puedo mover las orejas.
  • Colecciono algo que a la mayoría de la gente le parecería extraño.

Infancia y adolescencia

Recuerdos de la época escolar e historias familiares —tan lejanas que ni siquiera los compañeros más cercanos pueden verificar su veracidad—.

  • Nací en un país distinto al de mis dos padres.
  • Gané un concurso de ortografía en la escuela primaria.
  • Tuve un amigo imaginario hasta los ocho años.
  • Me rompí el brazo al caerme de un árbol.
  • Fui el niño más alto de mi clase todos y cada uno de los años que estuve en el colegio.
  • Una vez me escapé de casa… y llegué hasta el final de la calle.
  • Crecí en un pueblo con menos de mil habitantes.
  • Nunca me he roto ningún hueso.
  • Yo era la mascota del equipo deportivo de mi colegio.
  • Mi familia sigue llamándome por el apodo que tenía de niño.

Ideas para practicar deporte y vivir aventuras

Hazañas, situaciones en las que se ha estado a punto de fracasar y alguna que otra confesión: las afirmaciones modestas resultan más creíbles que las heroicas.

  • He corrido una maratón.
  • Una vez marqué un gol en propia puerta en una final de copa.
  • He practicado paracaidismo.
  • No sé nadar.
  • En una ocasión vencí a un deportista profesional en su propio deporte… aunque solo fuera por un momento.
  • He escalado una montaña de más de 4.000 metros.
  • Tengo un trofeo deportivo auténtico (aunque poco conocido).
  • He participado en una carrera popular disfrazado.

Ideas para equipos que trabajan a distancia

Comentarios sobre el teletrabajo y la vida a través de videollamadas — pensados para un equipo distribuido que trabaja a través de una llamada, en la que la mentira puede estar justo fuera del encuadre.

  • En este momento hay un desorden oculto justo fuera del encuadre de mi cámara web.
  • Una vez atendí una videollamada desde un supermercado sin que nadie se diera cuenta.
  • Nunca he trabajado desde una cafetería.
  • Mi silla de escritorio es el objeto más caro de mi despacho en casa.
  • Tengo un cajón con aperitivos al alcance de la mano en mi escritorio.
  • Una vez presenté una actualización completa antes de darme cuenta de que tenía el micrófono silenciado.
  • Tengo una camisa de trabajo que nunca se ha planchado por debajo de los hombros.
  • El fondo de pantalla de mi ordenador portátil no ha cambiado en cinco años.

Mentiras creíbles

La mejor mentira es la aburrida. Las afirmaciones grandilocuentes se ponen en duda; las declaraciones modestas, verosímiles y difíciles de verificar pasan desapercibidas. Cualquiera de ellas constituye una mentira sólida… o una verdad en la que nadie cree.

  • Una vez me encontré con una persona famosa en un aeropuerto.
  • Soy alérgico a los gatos.
  • Nunca he tenido una caries.
  • Formaba parte del equipo de debate de mi colegio.
  • Me he leído todos los libros de mi estantería.
  • No me gusta el café.
  • Fui figurante en una película.
  • Sé conducir un coche con cambio manual.
  • Una vez gané dinero en una rifa.
  • Hablo un segundo idioma; no muy bien, pero con orgullo.
  • He participado en una carrera de 10 km.
  • Nunca he perdido el móvil.

Rondas de ejemplo completas

Ocho ejemplos resueltos: cada uno de ellos consta de un conjunto completo de tres afirmaciones en las que se revela la mentira, para que pueda comprender qué es lo que hace que una ronda sea difícil de resolver.

  • Nunca he comido una hamburguesa de McDonald's · El año pasado corrí una media maratón · Tengo tres hermanos mayores — la mentira es lo de la media maratón. Dos verdades extrañamente concretas hacen que una mentira corriente resulte difícil de detectar.
  • Sé resolver un cubo de Rubik · Una vez le estreché la mano a un jefe de Estado · Me dan miedo las mariposas — la mentira es el cubo de Rubik. Esconder una mentira descarada entre dos verdades insólitas es la estrategia clásica.
  • Nací un día bisiesto · Nunca he visto «Titanic» · Solía dar clases de natación — la mentira es lo del día bisiesto. Un dato del calendario parece demasiado específico como para inventárselo, y precisamente por eso funciona.
  • Mi primer coche me costó trescientos dólares · He practicado buceo · Me han prohibido asistir a las noches de juegos de mesa de un amigo por ganar demasiado — la mentira es lo del buceo. La afirmación en broma es cierta, y ahí radica lo divertido.
  • Hablo japonés coloquial · Nunca me ha picado una abeja · Una vez acampé solo durante una semana — la mentira es lo de la picadura de abeja. Las afirmaciones que empiezan por «nunca» son difíciles de refutar, lo que las convierte en un buen material para mentir.
  • Aparecí en el folleto informativo de mi universidad · No me gusta el helado · Me he quedado sin combustible en la autopista en dos ocasiones — la mentira es que no me gusta el helado. Las opiniones contundentes son fáciles de fingir, pero también de poner en tela de juicio: suele bastar con una sola pregunta de seguimiento para desmontarlas.
  • Me he roto el mismo brazo dos veces · Conocí a mi mejor amigo en la cola de equipajes extraviados · He leído «El Señor de los Anillos» cinco veces — la mentira es el número de libros. Las cifras son el detalle más fácil de exagerar.
  • Tengo una planta que lleva viva más tiempo que mi carrera profesional · Nunca he utilizado un palo selfie · Gané un campeonato regional de concursos de preguntas y respuestas — la mentira está en el concurso. Los logros modestos resultan más creíbles que los grandiosos.

Consejos para los moderadores

Pequeños ajustes que permiten que una ronda sea ágil, inclusiva y segura en un entorno laboral.

  • Deje tiempo para pensar desde el principio: anuncie el juego con unos minutos de antelación o comparta esta página, para que nadie tenga que inventarse respuestas bajo presión mientras los demás esperan.
  • Empiece usted mismo: una ronda de presentación del moderador marca el tono. Si sus comentarios son desenfadados y adecuados para el ámbito laboral, los de los demás también lo serán.
  • Anime a los jugadores a contar pequeñas mentiras: la mentira que delata es aquella que resulta impresionante. Anime a los jugadores a hacer afirmaciones plausibles y de menor importancia (véase la lista de «mentiras creíbles» más arriba).
  • Vote en el chat durante las videollamadas: las votaciones simultáneas en el chat evitan que las primeras conjeturas marquen la tónica de la sala, y las personas más reservadas pueden expresar su opinión con la misma fuerza que cualquier otra.
  • Establezca un límite de tiempo para cada turno: de dos a tres minutos por persona, preguntas incluidas. El juego se vuelve más divertido a medida que se acelera el ritmo, no al ralentizarse.
  • Divida los grupos de más de diez personas: los grupos de cuatro a seis personas mantienen a todos en vilo, en lugar de hacerles esperar.
  • Mantenga los temas inofensivos: oriente la conversación hacia las aficiones, los viajes, la gastronomía y la infancia, y evite temas como la salud, las relaciones o cualquier asunto relacionado con las personas presentes en la sala.
  • Déjese llevar por las sorpresas: las mejores revelaciones («¿formaba parte de un grupo musical?») son un buen punto de partida para la conversación. Reserve un minuto al final para profundizar en una o dos de ellas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se juega a «Dos verdades y una mentira»?
Cada jugador prepara tres afirmaciones sobre sí mismo —dos verdaderas y una falsa— y las comparte todas en cualquier orden. El resto del grupo formula algunas preguntas de seguimiento y, a continuación, vota cuál de las afirmaciones es la mentira. El jugador revela la respuesta y le toca el turno a la siguiente persona. La puntuación es opcional: un punto por cada acierto y un punto para el narrador si la mayoría se equivoca. Este juego funciona con entre tres y doce personas y dura entre dos y tres minutos por persona.
¿Qué ideas se le ocurren para el juego «Dos verdades y una mentira»?
Las mejores afirmaciones son breves, concretas y ligeramente sorprendentes: «Una vez perdí un vuelo porque me quedé dormido en la puerta de embarque» es mejor que «Me gusta viajar». Algunos temas adecuados para un entorno laboral son los primeros empleos, los contratiempos en los viajes, los talentos ocultos, los hábitos alimenticios y las anécdotas de la infancia, ya que resultan interesantes de explorar sin llegar a ser demasiado personales. Intente mencionar dos verdades que parezcan inverosímiles y una mentira que suene corriente: esa combinación es la más difícil de descubrir.
¿Cómo se le ocurre una buena mentira?
Haga que la mentira resulte aburrida y manténgala cercana a la verdad. Las afirmaciones grandilocuentes («Escalé el Everest») se ponen en duda de inmediato; en cambio, las declaraciones verosímiles y difíciles de verificar («Formaba parte del equipo de debate de mi colegio», «Soy alérgico a los gatos») pasan desapercibidas. Tomar prestada una historia real de un amigo o un hermano funciona bien, ya que así podrá responder a las preguntas de seguimiento con detalles auténticos. Ensaye uno o dos detalles concretos —dónde, cuándo, quién—, ya que improvisar ante las preguntas es lo que suele delatar una mentira.
¿Es adecuado jugar a «Dos verdades y una mentira» en el trabajo?
Sí, es uno de los rompehielos más utilizados en el ámbito laboral, ya que todo el mundo puede participar sin necesidad de preparación previa y cada participante mantiene el control sobre el contenido de su intervención. Para que sea adecuado para el entorno laboral, oriente las intervenciones hacia aficiones, viajes, gastronomía, la época escolar y los primeros pasos profesionales, y evite temas como la salud, las relaciones personales, el dinero o cualquier asunto relacionado con los compañeros presentes en la sala. El moderador, al intervenir en primer lugar, marca la pauta: si las primeras intervenciones son distendidas y adecuadas, el resto de la ronda seguirá ese mismo tono.
¿Cómo se juega a «Dos verdades y una mentira» en Zoom o con un equipo a distancia?
El juego se adapta bien a una videollamada: cada persona comparte en voz alta sus tres afirmaciones y el grupo vota en el chat, de modo que todos responden a la vez y nadie influye en el resultado de la votación. Para equipos remotos más grandes, utilice salas de trabajo en grupo de entre cuatro y seis personas. También puede jugar a «Dos verdades y una mentira» de forma gratuita en el navegador — la herramienta recopila las afirmaciones y gestiona la votación por usted, sin necesidad de que los jugadores se registren.
¿Cuántas personas se necesitan y cuánto tiempo lleva?
Tres jugadores es el mínimo práctico —con dos, adivinar es como lanzar una moneda al aire— y entre cuatro y doce es el número ideal. Calcule entre dos y tres minutos por persona, incluyendo las preguntas y la revelación, de modo que un equipo de ocho personas termine en unos veinte minutos. Para grupos de más de diez o doce personas, divídalos en grupos paralelos, de modo que una ronda completa no supere los quince minutos y nadie tenga que esperar su turno.